| Vigilar, Controlar y Validar |
| Contaminación. |
Hay mucha superficialidad en la aplicación de las situaciones motrices y se está contaminando la eficacia de estas prácticas debido a la carencia de preparación y formación praxiológica de las personas que las promocionan y dirigen.
Esto se evidencia en la utilización de juegos y actividades motrices poco o nada adecuados al grupo o a los objetivos pedagógicos y sociales pretendidos.
Hasta ahora lo importante era el contexto y no lo pedagógico
¿Dónde se hace? ¿Qué se hace? ¿Quien lo hace? Esto ha sido hasta ahora el centro de la lucha por la diferenciación entre las empresas de servicios motores corporativos de hoy, cuando lo verdaderamente importante es:
¿Para qué se hace?
Analizar la estructura interna de las actividades para prever las acciones motrices que potencia es lo más importante a la hora de poder definir con criterio la validez y utilidad de los servicios que se proclaman.
Las actividades lúdicas motrices están llegando a programas de empresas, ayuntamientos, asociaciones y escuelas. Por ello, es necesario andar con pies de plomo a la hora de plantearse cómo se utilizan, para no desprestigiar su eficacia ni la validez de las evaluaciones consecuentes. La contrapartida es el error y el engaño.
Resulta muy importante el conocimiento de las posibles utilidades de los recursos usados y de cómo se puede sacar con garantías el máximo beneficio a la hora de lograr los objetivos lúdicos y formativos.
Sin inversiones desproporcionadas, y adaptándolas a cualquier espacio y tipo de personas, se puede hacer una vivenciación correcta, tanto en medio del bosque como en cualquier sala de reuniones.
Esta validación sirve tanto para un acto o un evento de relaciones públicas como para un programa de formación corporativa integrado.